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viernes, 2 de abril de 2010

Fomentar las vocaciones



PROPUESTA DESDE ESTADOS UNIDOS SOBRE LAS VOCACIONES

Posted by Fernando Prado, cmf on 16 Enero 2010 under noticias

La Iglesia Católica en Estados Unidos celebra la Semana Nacional de las Vocaciones, del 10 al 16 de enero. Para animar a los católicos a fomentar las vocaciones, el padre David Toups, director interino de la Comisión Episcopal del Clero, Vida Consagrada y Vocaciones ofrece “diez cosas” que los católicos pueden hacer para promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Los primeros cinco pasos de esta lista están directamente dirigidos a todos los católicos. Los segundos cinco son específicamente una invitación a los católicos más jóvenes a considerar decir “sí” a una vocación religiosa.

Esta es la lista de acciones a realizar para todos los católicos:

1.- Reza para que haya más vocaciones al sacerdocio y vida consagrada. Jesús dice en Mateo 9,38: “pedid al dueño de la mies que envíe trabajadores a su viña”. Si queremos más sacerdotes, religiosos, ¡necesitamos pedirlo!.


2.- Enseña a la gente joven a rezar. El Papa Benedicto XVI dijo que si no enseñamos a nuestros jóvenes a orar, nunca oirán la llamada de Dios en una profunda relación con El y en discipulado de la Iglesia.

3.- Invita a jóvenes adultos activos y adolescentes a considerar la vocación al sacerdocio o la vida consagrada. Un sencillo, sincero comentario no debería ser desestimado. Un modo fácil para hacerlo puede ser recordado por cuatro letras: ICNU. “John, I see in you (Juan, veo en tí) las cualidades que harían de tí un buen sacerdote, y deseo animarte a rezar sobre ello”. Es un modo no invasivo de animar a la apertura a una vocación religiosa”.

4.- Hazla atrayente. Muestra el sacerdocio por lo que verdaderamente es, una llamada a ser un padre espiritual para toda la familia creyente. De igual modo, la vida consagrada para una joven es una llamada a estar unida a Cristo de un modo único, y ser madre espiritual de aquellos que encuentra en su vida y servicio. El reto para sacerdotes y religiosos es ser modelos alegres de sus vocaciones.

5.- ¡Predícalo, hermano! Se debe hablar de las vocaciones regularmente si se quiere que arraigue en parroquias y casas una “cultura vocacional”. Esto significa, primero y principal, que la gente necesita oir hablar de las vocaciones a los sacerdotes en las homilías, oraciones de los fieles, y diálogos en clase. Las vocaciones que no se ven están fuera de la mente”.



Para quienes consideran la posibilidad de la vocación:

6.- Practica la fe. Todos necesitamos recordar que lo principal en nuestras vidas es crecer en una profunda, íntima y amorosa relación con Dios. Este es el primer paso para cualquier joven que desea discernir cualquier llamada en su vida.

7.- Entra en el silencio. El silencio es clave para el equilibrio y plenitud. Sólo podemos “oír” la voz de Dios si estamos callados. Quítate los auriculares de tu iPhone, iPod, e iTunes y escucha a Dios, el más grande “Yo soy”. Los jóvenes deberían probar a estar quince minutos en oración silenciosa cada día, ahí es donde pueden empezar a recibir orientaciones claras en sus vidas.

8.- Se un buen discípulo. Un obispo dice: ‘No tenemos una crisis de vocaciones; tenemos una crisis de discipulado’. Los jóvenes pueden llegar a ser verdaderos seguidores de Jesucristo sirviendo a quienes les rodean. Descubriendo tu llamada al discipulado, también descubres su particular llamada dentro de la Iglesia.

9.- Pregunta a Dios. Pregunta a Dios lo que desea para tu vida y sabe que el sólo desea lo que es bueno para ti. Si, de hecho, estás llamado al sacerdocio o la vida consagrada, será el sendero hacia una gran alegría y satisfacción.

10.- Como dice un famoso fabricante de zapatillas… ‘¡Házlo!’. Si sientes que Dios te está invitando a ‘probarlo’, presenta la solicitud al seminario o a una orden religiosa. Recuerda, el seminario o convento es un lugar de discernimiento. No serás ordenado ni te pedirán hacer los votos de profesión en muchos años, proporcionándote una amplia oportunidad de explorar la posibilidad de un llamamiento al sacerdocio o la vida religiosa”.



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lunes, 17 de agosto de 2009

Dios sigue llamando



Dios sigue llamando
Novicias y Postulantes son dirigidas por una Hernana encargada se su formación.
Una intensa vida de oración cultiva en la formanda una profunda amistad con Cristo a quién entregará su vida.
A través de la primera profesión de castidad consagrada, pobreza y obediencia, se comienza a vivir plenamente la vida religiosa.

“Es una gracia muy grande que Dios se digne llamarnos para trabajar en la extensión de su reino” (Madre Paulina).
“Construir la vida sobre Cristo, acogiendo con alegría la palabra y poniendo en práctica la doctrina: ¡he aquí, jóvenes del tercer milenio, cuál debe ser vuestro programa! Es urgente que surja una nueva generación de apóstoles enraizados en la palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a difundir el Evangelio por todas partes. ¡Esto es lo que os pide el Señor, a esto os invita la Iglesia, esto es lo que el mundo - aun sin saberlo - espera de vosotros! Y si Jesús os llama, no tengáis miedo de responderle con generosidad, especialmente cuando os propone seguirlo en la vida consagrada o en la vida sacerdotal. No tengáis miedo; fiaos de Él y no quedaréis decepcionados”. Mensaje del Santo Padre a los jóvenes del mundo, con ocasión de la celebración diocesana de la XXI Jornada Mundial de la Juventud 2006.
La formación la realizamos en una comunidad religiosa que anima y sostiene a las formandas.
Jesús sigue llamando a muchas jóvenes a una consagración total a Él como Hermana de la Caridad Cristiana. Es un llamado a una vida totalmente dedicada al servicio de Dios y al servicio de todos los hombres a través del amor, siguiendo las huellas de la Madre Paulina.
Aceptar la llamada de Dios a seguirlo en la Vida Religiosa, es el inicio de un camino de formación, que a través de diferentes etapas, ayuda a la joven llamada a conformar su vida según el carisma de las Hermanas de la Caridad Cristiana y a conocer lo que la Iglesia espera de la Vida Religiosa, a fin de vivirla en plenitud, y así alcanzar un verdadero desarrollo personal y humano como mujer consagrada. Acompañada por sus formadores, la aspirante a la Vida Religiosa en nuestra Congregación, es guiada para poder discernir la autenticidad de su vocación en completa libertad, con responsabilidad y alegría. El don de la Vida Religiosa es tan maravilloso que vale la pena ponerse a la escucha de la Palabra de Dios y dedicarle tiempo a la oración para preparar un terreno propicio para que germine la semilla de la vocación.
Desde las etapas iniciales de formación se realizan experiencias apostólicas.
Novicias y postulantes viviendo una experiencia apostólica.
Si crees que Dios te llama a la vida religiosay quieres conocer más acerca del Carisma y Espiritualidad de las Hnas. de la Caridad Cristiana escríbenos a

hnamagranr@gmail.com

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